Curarse para poder ver al otro


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 8, 22-26

(Al ciego se lo traen a Jesús para que lo cure...
Se intuye que ni siquiera podía guiarse por su voz.
Jesús, pudiendo curarlo a la distancia, demostrar su poder, hace suya la enfermedad y "tomándolo de la mano...lo sacó del pueblo".

Todo, absolutamente todo es personal para el Señor.

Le pone saliva en los párpados, le impone las manos, y le pregunta sencillamente: -¿Ves algo?-
Y el ciego responde que ve a los hombres distorsionados, como si fuesen árboles andantes.
Una nueva imposición de manos consuma la curación definitiva, y el restablecimiento de un mirar perfecto.

Quiera el Espíritu de Jesús curarnos de nuestras cegueras para poder ver al hermano tal cual es, y junto a él ir al encuentro de la Salvación.

Porque Dios se ocupa personalmente de cada uno de nosotros.


Amén.)

Paz y Bien

2 comentarios:

Salvador Pérez Alayón dijo...

Hoy he oído algo que me va a ayudar mucho. Cuando nos acercamos y hacemos algo por alguien, siempre nos queda la duda de si lo hemos hecho por algún interés, por la significancia de la persona, o por la propia dignidad de la persona que le da el hecho de ser hijo de DIOS. Cuando ese acercamiento es a alguien desvalido y en el anonimato, sabemos que lo hacemos por la dignidad de la persona. Ya no nos queda duda, lo hacemos por DIOS, rebotados por su Amor. Ahora entendemos por qué tanto privilegio para los pobres, huerfanos y viudas.
Un abrazo en CRISTO.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Esa es nuestra certeza, nuestra misión y nuestra vía de salvación, hermano. Un abrazo fraterno en Cristo y María. Paz y Bien. Ricardo

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